Basta con bajar unos pocos escalones para que el mundo moderno desaparezca. En su lugar: un laberinto de estrechos pasillos de piedra, techos bajos y habitaciones excavadas directamente en la toba volcánica. Ciudad subterránea de Kaymakli, ubicado en el corazón de Pavo‘'s Capadocia Esta región alberga uno de los asentamientos subterráneos más grandes y extraordinarios jamás descubiertos: un lugar donde comunidades enteras vivieron, rezaron y sobrevivieron bajo tierra.
Una ciudad construida para sobrevivir.
Los orígenes de la ciudad subterránea de Kaymakli se remontan a los hititas alrededor del año 1200 a. C., aunque se expandió significativamente durante la época bizantina. Los primeros cristianos, huyendo de las invasiones romanas y posteriormente árabes, excavaron más profundamente en la blanda roca volcánica, creando finalmente un extenso complejo que alcanza ocho niveles bajo tierra, cuatro de los cuales están abiertos al público en la actualidad. En su apogeo, la ciudad albergaba a miles de personas durante meses. Enormes puertas de piedra rodante, cada una con un peso de cientos de kilogramos, podían sellarse desde el interior, lo que hacía que la ciudad fuera prácticamente impenetrable.
Qué ver y qué experimentar
Recorrer la ciudad subterránea de Kaymakli es una experiencia que combina asombro y claustrofobia a partes iguales. Los túneles son estrechos: tendrás que agacharte, retorcerte y pasar a duras penas por pasadizos apenas lo suficientemente anchos para una persona. Pero al adentrarte en esas cámaras, el ingenio se vuelve asombroso. Descubrirás establos con comederos excavados en las paredes, una iglesia con techo abovedado, prensas de vino y aceite con sus depósitos de piedra aún intactos, y un elaborado sistema de ventilación que canalizaba aire fresco hasta los niveles más profundos.
Las cocinas aún conservan las marcas negras de hollín de las antiguas hogueras. En los almacenes se guardaban grano, aceite y vino para abastecer a la población durante los asedios. Cada detalle, desde los pozos de agua hasta los conductos de comunicación entre pisos, revela una civilización que se preparaba meticulosamente para lo peor.
Consejos prácticos para los visitantes
Kaymakli se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de Göreme Se puede acceder fácilmente en coche o con una visita guiada. Se recomienda dedicar entre 45 minutos y una hora a explorar los niveles abiertos. Es aconsejable usar calzado cómodo y cerrado, ya que los suelos de piedra pueden ser resbaladizos. Las personas claustrofóbicas deben tener en cuenta que algunos pasajes son extremadamente estrechos y bajos. Las visitas a primera hora de la mañana, especialmente entre abril y junio, ofrecen menos gente y temperaturas más frescas bajo tierra.
La ciudad subterránea mantiene una temperatura agradable de 13 a 15 °C (55 a 59 °F) durante todo el año, así que lleve una prenda ligera incluso en verano.
Un mundo bajo la superficie
La ciudad subterránea de Kaymakli es mucho más que un yacimiento arqueológico. Es la prueba de que el ingenio humano no tiene límites: que cuando la supervivencia lo exigía, civilizaciones enteras se refugiaron bajo tierra y prosperaron. De pie en esos pasillos sombríos, rodeado de piedra tallada por manos ancestrales, se experimenta algo singular: una auténtica admiración por lo que el ser humano puede construir cuando todo depende de ello.
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